El compromiso

COMPROMISO

Del lat. compromissum.
1. m. Obligación contraída.

2. m. Palabra dada.

3. m. Dificultad, embarazo, empeño. Estoy en un compromiso.

4. m. Delegación que para proveer ciertos cargos eclesiásticos o civiles hacen los electores en uno o más de ellos a fin de que designen el que haya de ser nombrado.

5. m. Promesa de matrimonio.

6. m. Der. Convenio entre litigantes, por el cual someten su litigio a árbitros o amigables componedores.

7. m. Der. Escritura o instrumento en que las partes otorgan un compromiso.

Real Academia de la Lengua Española

Estoy escribiendo este artículo un poco en “caliente”, os estoy usando para desahogarme, así que no sé que saldrá de aquí… A lo mejor cuando termine borro y ¡no llegáis a leerlo nunca!.

Como sabéis ahora mismo estoy en una temporada con mucho trabajo y muy poco tiempo libre, así que puedo escribir mucho menos de lo que quisiera, eso sí, intento sacar tiempo hasta debajo de las piedras, ¿os acordáis la receta que os pusimos el otro día del  Guiso de pinto Ultra-rápido?, pues la estaba escribiendo en el móvil, a ratos libres: en el autobús de camino al trabajo, cuando paraba para ir al baño, incluso sentada en un bote vacío de pintura mientras me tomaba un café rápido.

¿Por qué? Porque quiero que esto salga adelante, actualmente con el ritmo de vida que llevamos, ya no podemos publicar todos los días como hacíamos antes; así que no os asusteis si ahora mismo subimos material solo dos o tres veces a la semana, porque no nos da la vida para más, pero al nivel que podamos vamos a seguir aquí, hemos adquirido un compromiso entre nosotros, y sobretodo, y más importante, con vosotros lectores, que nos habéis acompañado desde el principio, que nos mandais muestras de apoyo, que participais en nuestra (vuestra) sección  mandandonos increíbles recetas y demás contenido.

En mi caso, esta semana tuve que tomar decisiones en mi vida personal, que aunque me dolieron mucho no me quedó más remedio, había abarcado más de lo que podía hacer, era imposible seguir ese ritmo y al final mi salud, sobretodo mental, se estaba resintiendo, así que tuve que aparcar proyectos que me encantaban, pero para los que en este momento no podía comprometerme.

Y después de todo este rollo que os acabo de soltar, ¡no os asusteis!, que como os dije, necesitaba desahogarme, y para mi sentarme al ordenador y ponerme a teclear lo que estoy pensando me sirve de vía de escape, y si lo que al final escribo, no tiene sentido solo tengo que eliminar cuando termine, pero ya siento el alivio de escupir lo que pienso delante de la pantalla.

Ahora, para tranquilizaros, también añado que somos un equipo, tenemos la suerte de contar con gente maravillosa, y cuando uno no puede, siempre hay alguien dispuesto a que el trabajo de estos meses no se pierda, y podamos seguir adelante.

Próximamente os presentaremos a nuevos colaboradores, que de vez en cuando pasaran por aquí para dejarnos fantásticos  artículos, pero no os cuento más porque no quiero estropear la sorpresa.

Gracias por ser y estar.

😉 Angela

 

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La comida en Navidad

¿En qué consiste la navidad?

¡Hola!, la verdad es que no se muy bien ni siquiera por donde empezar.

Se acercan las navidades…? ya estamos en navidad…?. Hace nada que terminó el puente de diciembre, lo que para muchos ya significa que estamos metidos de lleno en navidad, aunque para otros ya lo estamos desde hace tiempo.

Las navidades conllevan muchos preparativos, compras, regalos, comidas, etc. Y a mi personalmente ¡me encanta la Navidad!. Siempre me ha gustado y con niños en casa pues no hace falta ni que os cuente.

De hecho os voy a contar, yo soy de las que compra tres calendarios de adviento. Si, esos que llevan una chocolatina por cada día desde el 1 hasta el 24 de diciembre. Y algunas personas se preguntaran… ¿tres?, pues tengo dos niños en casa y… ¿os imagináis para quien es el tercero?. Me encanta verles la cara para ver que chocolatina les toca cada día.

Ni que decir, pensar en los regalos… ¡esas caras de felicidad y emoción! no tienen precio. Además este mes también es el cumpleaños de mi marido, mi hijo el mayor, mi sobrino y mi hermano. Vamos servidos de celebraciones entre comidas y cenas con familia y amigos. ¡Me encanta!.

Pero si de verdad queremos y lo pensamos, en cuanto al tema de la comida, la navidad son “cinco comidas”. Nochebuena, navidad, nochevieja, año nuevo y reyes… El resto de “eventos” si queremos realmente y hacemos buenas elecciones, no nos tendrían que afectar negativamente.

Es duro si te gustan los turrones, mazapanes, polvorones y demás dulces típicos de esta época. Pero tampoco es bueno ni siquiera por nuestra salud, a parte del peso, atiborrarnos con esos alimentos “extras”. Podemos darnos algún capricho (que seguro que nos lo merecemos) el fin de semana, pero sin necesidad de tirar todo el trabajo de meses atrás por la borda.

Aunque parezca imposible perder peso en navidad, yo lo he hecho. Y este año, mi propuesta para esta navidad es volver a conseguirlo nuevamente. Porque si nos seguimos dejando, al final, es mucho más duro después. Y debemos pensar ¿nos compensa?.

En las navidades del año pasado, estaba a dos kilos de mi objetivo, y por motivos varios, este año peso 15 kilos más. Pero yo me he plantado, y por mucho que sea navidad, no voy a dejarlo más. No va a ser una propuesta de año nuevo, va a ser mi reto poder con la navidad. Y así ganaré dos veces, porque después, no tendré que bajar lo que no coja en las fiestas.

¿Quién se apunta conmigo?. ¡Vamos que podemos!

Muacks. Lidia

Tarta de calabacín y quesos de Roski AH

Hace un tiempo en el grupo de Facebook organizamos un reto de recetas de verduras, en el que nos dejasteis unas ideas fantásticas.

Prometimos que publicariamos la  receta ganadora, la que más cantidad de “me gusta” tuviera, y aunque tardamos, ¡aquí está!: Una receta riquísima, como todas las que  Roski comparte con nosotras, ¡muchísimas gracias compañera!

Os la transcribo como ella nos la envía, puntuada en ProPoints

Y sin más …

¡A cocinar!

Ingredientes

  • 250 gr. de calabacín rallado (crudos, sin pelar) 290 gr. = 1 + 1/2 calabacines 0 puntos.
  • La mitad de un puerro muy picado 0 puntos.
  • 25 ml o 30 grs de leche desnatada 0 puntos.
  • 3 huevos + 2 claras 6 puntos.
  • 50 grs de queso Snacking 4 puntos lo compre en el lidl pero si no lo teneis podeis usar el queso de cabra troceado en tacos.
  • 280 grs de queso batido 0% de Mercadona 3 puntos.
  • 18 grs de queso en polvo hacendado 1 punto.
  • 57 grs de maicena 5 puntos.
  • 7 grs de levadura química estilo royal 0 puntos.
  • Sal a gusto 0 puntos.
  • Pimienta a gusto 0 puntos.
  • 1 cucharadita de orégano 0 puntos.
  • 73 grs de mozzarella rallada Hacendado 5 puntos (puse mucho queso porque con menos salía igual a 3 puntos trozo, así que puse 5 pp de Mozzarella, pero llegaria con 3)
    Total a 24 pp

Elaboración

Lo primero es poner el molde de silicona en el congelador porque luego desmolda mejor.

Lavamos, cortamos los extremos y rallamos los calabacines (crudos y sin pelar); no os preocupéis, no se notará la piel.

Los ponemos en un colador y aplastamos con una cuchara para que pierdan el agua que contienen; después los ponemos  en una gasa o paño muy limpio y apretamos para liberar todo el resto de agua. Reservamos.
Precalentamos el horno a 180 grados con aire calor solo abajo.

Mientras:
En un cuenco grande, mezclamos la levadura, la maicena y la leche; removemos y mezclamos todo bien hasta que todo esté liso.

Agregando los huevos y las claras y volvamos a mezclar muy bien con un batidor de varillas manual, para que la mezcla quede sin grumos y aireada.
Añadimos los 280 grs de queso batido y seguimos mezclamos bien. Ahora los 18 grs de queso en polvo y también el queso snacking o el queso de cabra cortado en tacos.

Integramos todo bien y agregamos el calabacín rallado y el puerro picado. Condimentamos con sal, pimienta y la cucharadita de orégano.

Colocamos la mezcla de la tarta en un molde (mejor de silicona), espolvoreamos con la mozzarella por encima.

Llevamos al horno pre-calentado a 180 grados durante 40 a 45 minutos,  los últimos 7 minutos calor arriba y abajo. Controlar ya sabéis que no todos los hornos funcionan igual: miráis con un pincho si sale limpio ya está.

Como veis yo use el molde que ya está dividido en 8 porciones pero sirve cualquier otro, si no es de silicona y es de cristal o metal: Arrugamos el papel de horno y lo mojamos debajo del grifo de agua y con este papel forramos el molde de cristal.

😉 Roski AH

¡Madre mia que pintaza de receta! Muchísimas gracias otra vez por compartirla con nosotr@s, y recordar que podéis enviarnos vuestras recetas, ¡esta sección la creáis vosotros!

S.O.S

Hoy, una vez más, os voy a utilizar de terapia, ¡como me aprovecho de vosotr@s!, pero si el rollazo que os voy a soltar, ayuda lo más mínimo a una sola persona, o alguien se siente identificada conmigo, ya me sirve, y si no, me desahogo, lo siento.

Me cuesta mucho hablar de mi misma, de mis problemas, hace unos años una amiga de la infancia (después de un par de botellas de sidra) me dijo una frase que no se me olvidará nunca: “Tú lo sabés todo de nosotras, pero nosotras no sabemos nada de ti, de lo que te pasa, de lo que te preocupa, no te abres nunca”, y no es que yo sea una persona callada, es más, todo lo contrario, hablo por los codos, aunque he de reconocer que en determinados temas, prefiero escuchar antes que abrir la boca. Hay  ciertas cosas que me las como yo solita, no voy a hablar de intimidades con gente que no conozco, y con mi familia y mis amigos más íntimos me resulta muy difícil, no quiero preocuparlos, no es que no les cuente lo que me pasa, pero sí lo paso por un “filtro” .

Hoy no tengo un buen día, más bien no llevo una buena temporada, problemas de salud que aunque no son graves me traen de cabeza, estoy esperando que me llamen para una cirugía, y el tiempo no se me pasa, y cómo las cosas no vienen solas: líos en el trabajo; como mi cabeza no sabe estar quieta, empezamos a dar vueltas y pensar en todas las cosas que hice mal a lo largo de mis 32 años, os podéis imaginar la situación…

Os pongo en antecedentes, como esto ya viene de largo, hace unos años me dieron unas migrañas muy grandes, acompañadas de una parálisis facial, y después de días en el hospital, y de millones de pruebas, los médicos llegaron a la conclusión de que había sido todo debido al estrés, y en ese momento dije que nunca más, que tenía que tomarme la vida de otra forma, con poco más de veinte años no podía estar así. Y eso hice, empecé a quererme más a mi misma, e intente aprender a decir que NO, cosa indispensable para una buena salud mental.

Pero esta vez, se me juntaron muchas cosas, y estaba echando al traste todo el trabajo que desde años me intentaba convertir en una “chica dura”, llegó un momento en el que llegue al límite, por una vez no lo pague con la comida, pero andaba llorando por las esquinas, sin poder parar; y aquí es donde quiero darte un consejo si estás en una situación parecida: Pide ayuda.

Desde aquí quiero darle las gracias a mi Médica de cabecera, que el otro día con solo verme la cara, vio que necesitaba ayuda y a última hora, cuando ya no le quedaban pacientes que atender, se quedó a escucharme, a tranquilizarme y a aconsejarme, Begoña, no creo que me leas, pero si es así, muchas gracias, no sabes lo que lo necesitaba.

Con todo esto, además de desahogarme, me resulta mucho más fácil escribir que hablar, lo que quiero deciros es que si no estáis pasando un buen momento, quizás sea el momento de pedir ayuda, hay muy buenos profesionales, médicos, psicólogos, psiquiatras, que nos facilitaran pasar estos baches, y volver a nuestra vida normal.

Por suerte o por desgracia mi marido y yo somos muy iguales en este sentido, quizá por eso mismo somos el apoyo del otro, en este caso dejamos el filtro a un lado y lo soltamos todo, con lo que lleva a otro problema, somos demasiado empáticos, y hacemos nuestros los problemas de los demás.

Somos seres humanos y no podemos cargar sobre nuestras espaldas con todos los problemas del mundo, porque en corto o largo plazo, lo pagaremos; al igual que hay cosas que nos sobrepasan y no les vemos solución, hay otras que, aunque la resolución  del problema es tan fácil, estamos tan agotados psicológicamente, que se nos hace un mundo.

Relativizar, saber escoger, priorizar, y dejarnos ayudar, y sobretodo querernos e intentar ser felices. 

😉 Angela

 

Recetas encadenadas: mantequilla, buttermilk, tostadas y bizcocho

¡Buenas! Las recetas de hoy no son precisamente bajas en calorías, pero yo estoy aprendiendo ultimamente que las calorías no lo son todo: ¿Qué tiene menos valor energético una Coca Cola Zero o una manzana? Un vaso de 250 ml de este refresco tiene unas 0.5 cal, en cambio 100 gr de manzana tiene alrededor de 50 cal, ¿Cuál os parece más sano de los dos?

Pues así ocurre con multitud de los productos “light” que consumimos, ¿os habéis fijado como a muchos “0%  materia grasa”, les añaden azúcar para mejorar su sabor?

Bueno, me estoy llendo por las ramas, pero este tema me parece muy interesante y trataremos de él muy pronto; yo antes iba al supermercado y corría a buscar todos los productos ligeros, ahora procuro huir de ellos.

Como sabéis, parte de los administradores de esta web, y del grupo de Facebook, llevamos una temporada siguiendo los pasos del “Realfooding”, comiendo comida real; no todos, y no desde siempre (yo misma empecé escribiendo sobre galletas que ahora mismo no me comería), por eso veréis recetas de todo tipo, puntuadas, sin puntuar, más o menos ligeras, porque sabemos que hay tanta variedad en formas de alimentación, como personas que nos leen, y nos gustaría que todos os sintáis cómodos entre nosotros, parte de nuestra familia.

 Y hablando de familia cibernética, nunca hubiese podido hacer esta receta sin la ayuda de las vecinas del grupo “Yogur, queso, helado hecho en casa”, ya os hable de su fantástico trabajo en publicaciones anteriores, una vez más se lo agradezco de todo corazón.

¡A cocinar!

Mantequilla salada

Para la primera parte de esta receta vamos a partir de 1 litro de nata para montar, cuanta mayor materia grasa, mejor nos saldrá nuestra mantequilla; la elaboración es muy sencilla, montamos la nata, y una vez esté montada, seguimos batiendo, hasta que esta adquiera un aspecto granuloso.

granulosmantequilla.jpg

Luego pondremos en un paño de algodón, y apretaremos para que suelte la mayor cantidad de líquido, que guardaremos como oro en paño (nunca mejor dicho), pues se trata de la “Buttermilk” o “suero de mantequilla”, que vamos a utilizar en nuestra siguiente receta.

Una vez hayamos sacado la mayor cantidad del suero, llenaremos un par de cuencos con agua muy fría, yo siguiendo consejos le pongo hielo, y seguiremos apretando hasta que el agua nos quede transparente, cambiando el agua las veces que sea necesario.

Et voilà! Ya tenemos nuestra mantequilla, y ahora es el momento en el que, si queremos, podemos aromatizar, en este caso yo le he puesto sal, ajo en polvo y perejil, las cantidades no os las puedo decir porque lo hice a “ojo” lo mejor es que vayáis probando y deis con el punto que más os guste.

rulomantequilla.jpg

Ahora lo envolveremos en papel de film, o metemos en un tarrito y a la nevera, si vamos a tardar en consumirla podemos congelarla, para que os hagáis una idea, partiendo de un litro de nata con 38% de m.g, me ha salido medio kilo de mantequilla.

Espero haberme sabido explicar, si os quedan dudas, las vecinas tienen un fantástico paso a paso en su grupo de Facebook.

Tostadas con mantequilla aromatizada

Este domingo, que fue la última vez que prepare la mantequilla, me había sobrado pan integral del día anterior, la verdad es que estaba muy duro, y decidí resucitarlo: tan solo partimos el pan en rodajas, untamos con nuestra mantequilla al ajo y perejil, y doramos en el horno hasta que esté crujiente.

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¡Buenisimo! ¡Aquí no se tira nada!

 Bizcocho de yogur y buttermilk

Esta receta ya si que rompe moldes, ni es poco calórica, ni es real, pero tiene su explicación: a mi marido le está costando una barbaridad salir de “Matrix” (el mundo de los ultraprocesados) y la verdad es que tampoco tiene mucho interés, tan solo el de apoyarme en mi cambio de alimentación, vamos que lo hace por mí más que por él, entonces al final ha llegado a una conclusión: él las comidas las hace como yo (aunque sigue bebiendo refrescos light), pero de vez en cuando cae algo de repostería tradicional, con su harina y azúcar refinado. Así que aprovechamos el suero de hacer la mantequilla para preparar un bizcocho, y la verdad que salió tan rico y tan esponjoso que al final decidí compartirlo con vosotros, pero tener en cuenta que sería para un consumo muy muy muy ocasional

Ingredientes

  • 1 yogur (yo lo utilice griego casero)
  • 4 huevos
  • 3 medidas de yogur de harina
  • 2 medidas de yogur de azúcar
  • 1/2 medida de yogur de AOVE
  • Una cd de esencia de vainilla
  • Raspadura y zumo de una mandarina
  • 175 ml de buttermilk
  • Azúcar glass para decorar

Elaboración

Precalentamos el horno y mientras mezclamos todos los ingredientes, y vertemos en un molde desmontable previamente engrasado.

Horneamos unos 35 min a 200º o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio.

 Dejamos enfriar, desmoldamos y decoramos.

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Y hasta aquí hemos llegado hoy, animaros a hacer vuestra mantequilla, os sorprenderá, y sobretodo ¡Contarnoslo!

😉 Angela

Calabacines, o falsos boquerones, en vinagre

Nunca me gusto “engañar” con la comida, quizás porque en mi casa me inculcaron que eso no se podía hacer, si no nos gustaba “x” alimento, nunca nos lo iban a hacer comer diciéndonos que se trataba de otro, pero sí se cocinaba de forma que resultase más apetecible, que luego nosotras nos atreviesemos a probarlo, ya es otro tema…

Yo no tengo hijos, pero tengo un “niño grande” al que le cuesta mucho comer ciertas cosas, el pescado no quiere ni olerlo, pero en cambio los boquerones en vinagre le vuelven loco, creo que se podría tomar cualquier cosa que estuviera bien bañada en vinagre…

Como con alguna clase de verduras tenemos problemas similares, ayer preparé una receta que tengo pendiente desde hace tiempo,  unos calabacines preparados como si fueran boquerones, y la verdad que me sorprendió el resultado.

¡A cocinar!

Ingredientes

  • Calabacín
  • Agua
  • Vinagre
  • Sal
  • AOVE
  • Ajo

Elaboración

Pelamos los calabacines y los laminamos muy finitos (con un pelador se hace en un momento), los extendemos en una fiambrera y cubrimos de agua con un poco de sal y vinagre (yo pongo 50/50 pero depende de como os guste), ponemos unos cubitos de hielo que nos ayuden a que el calabacin quede más “tieso”, lo dejamos unas horas en la nevera, mínimo un par de ellas pero yo lo deje de un día para otro.

Después les quitamos ese agua con vinagre, y vamos haciendo capas en un plato, poniendo entre cada capa un chorrito de Aceite de Oliva Virgen Extra, ajo cortado en trocitos muy pequeños y perejil.

¡Y listo para disfrutar! 

Este plato, típico de la cocina vegetariana, además de riquísimo es ideal para cualquier método, porque sólo puntuará el aceite de oliva.

😉 Angela