Salsa de pimientos casera

Hace unas semanas, en una de esas venadas que me dan, en las que pienso que necesito hacer un cambio, intente hacer la “dieta disociada”, ya que parte de mis compañeras han empezado a hacerla y están encantadas, así que ellas os explicaran en que consiste mejor que yo.

La verdad es que solo aguante cuatro días, y no porque este mal, ni pasas hambre, lo contrario, yo pienso que haciéndola bien, sin restringir ningún tipo de alimento, con raciones razonables, y una vez le pilles el tranquillo, puede ser muy llevadera.

Pero ahora mismo, estoy pasando por un momento en mi vida, en el que no necesito más cambios, el pensar con que puedo o no combinar los alimentos me agobiaba un montón, sobretodo los días que no me da tiempo, por motivos laborales, de comer en casa, porque aunque normalmente me llevo la comida conmigo, si que algún día tengo que entrar al super corriendo a por algo para comer, y con nuestro método ya lo tengo todo controlado y no me hace falta pensar mucho.

En esa dieta, uno de los alimentos más difíciles de combinar es el tomate (¡con lo que me gusta a mi!), y sustituyen la salsa de tomate por salsa de pimientos, y madre mía… ¡esta buenísima!, yo creo que me merecieron la pena estos 4 días solo por haber descubierto esta salsa.

Para nosotr@s prácticamente no puntúa, así que vamos…

¡A cocinar!

Ingredientes

  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla
  • 1/2 kilo de pimientos rojos, yo utilice italianos, pero la variedad que más os guste.
  • 1 cta AOVE
  • 100 ml de vino blanco o un chorrito de vinagre
  • 1 guindilla cayena

Elaboración

Picamos las verduras y reservamos por separado.

En una olla, con la cucharadita de aceite, sofreímos el ajo y la guindilla unos minutos, para después retirar esta ultima (sino siempre me la encuentro yo, ¡no falla!), añadimos los pimientos, el vino blanco y un vaso de agua, y dejamos guisar unos 30 minutos a fuego lento.

Una vez estén los pimientos blanditos, trituramos, añadiendo más agua si fuera necesario, y pasamos por un “chino” por si nos quedase alguna piel del pimiento.

Ponemos de nuevo en la olla, damos un hervor y ¡listo!

Podemos tomarla así mismo, para acompañar una carne, un pescado, unas verduras a la plancha…, o podemos incorporarla a nuestras recetas sustituyendo a la salsa de tomate.

La verdad es que a mi me costo no comérmela a cucharadas, así que a partir de ahora sera uno de mis productos básicos.

😉 Angela

 

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Salsa de tomate casera

Muchas veces el tomate frito que nos encontramos en los supermercados trae exceso de algunos ingredientes no muy saludables, así que hemos pensado ¿por qué no hacer nuestra propia salsa de tomate?. Vamos a ello.

Ingredientes

  • 20 grs de aceite oliva 6sf/sp/pp
  • Cebolla
  • Ajo
  • Pimiento rojo y verde
  • Tomates
  • 20 gr Azúcar (5sf/5sp/2pp) y 1/2 cta sal por cada kilo de tomates

Elaboración

Tengo que empezar diciendo que algunas veces uso el aceite para sofreir los ingredientes, otras en cambio, lo hago todo al papillote sin añadir ese aceite.

Troceamos todos los ingredientes y vamos quitamos el exceso de agua segun vayan cociendo.

Yo suelo hacerla en My Cook, así que pongo las verduras con el aceite durante 6 minutos a 110 grados (programa V1). Después añado el tomate y lo ponemos 20 minutos más a 110 grados (en el programa V3)

De forma tradicional, en una olla pochamos las verduras y añadimos el tomate, lo dejamos a fuego medio – bajo, unos 45 minutos. Trituramos y damos un hervor.

Una vez hecha la salsa, lo distribuimos en botes, llenándolos hasta arriba (lo máximo posible). Pondremos un trapo en la base de una olla y echaremos agua para hervir los botes. Estos se cierran y se meten en la olla, dejando uno o dos dedos libres del tarro. Una vez han pasado 12 o 15 minutos se sacan y se dan la vuelta, dejándolos con la tapa hacia abajo, así harán el vacio se conservará en buen estado durante más tiempo.

Dura meses y está… mmm ¡buenisima!

Postdata, en la foto salen 3 tarros con mermelada, otro día os cuelgo también esa receta.